Evolución de las Fiestas de XV
Todas/os y cada una/o tenemos historias, que contar, anécdotas, sustos. finales no tan felices, finales extremadamente conmovedores. Espero se prendan y se sientan identificadas/os con cada una de ellas. para ustedes los Planner de eventos, los psicólogos, consejeros, limpiadores, cocineros, utileros, etc.. para las que hacemos lo que amamos
.
. Y como si el universo lo hubiera planeado, no necesitaba ningún ajuste. Estaba hecho para ella.
. Con el zapato perfecto, el peinado soñado y un tocado que la hacía lucir preciosa. Se casó, bailó, y disfrutó como nunca.
Hoy quiero contar una historia que jamás pensé que me iba a pasar.
Sí, como organizadora de eventos he vivido muchas situaciones únicas, pero esta... ¡se lleva su premio!
Hace algunos años me contrató un cliente para organizar una boda preciosa en la casa del novio. Todo salió espectacular: la organización, la decoración, la fiesta… ¡hasta hicimos muy buena onda con uno de los novios! Quedamos como conocidos con muy buena relación.
Pasan los años… y me llama otro cliente, recomendado también, para organizar su boda. Me contrata, y en una de las primeras reuniones con la decoradora, llegan ambos novios… y yo, por dentro, pensaba:
🤔 “A esta persona lo conozco de algún lado…”
Pero no caía del todo.
Cuando se fueron, me cayó la ficha:
¡Había organizado la primera boda de uno de ellos!
La verdad, me pareció correcto hacer una llamada a la persona que me había contratado en esta oportunidad, para contarle este “pequeño gran” detalle antes de que se enterara por otro lado. Y cuando se lo dije… ¡le agarró un ataque de risa!
Yo, muda, sin saber si reír o pedir disculpas.
Por suerte, lo tomó con humor, nos reímos juntos y seguimos adelante con toda la preparación.
La boda salió divina, perfecta, y de corazón espero que sigan juntos hasta hoy.
💍✨ Porque sí, a veces, la vida te da segundas vueltas… y yo las organizo 😅
¿Te gustaría que lo pase a formato carrusel para Instagram con ideas para cada slide?
Tenemos un amplio historial de caídas en eventos 😂 y hoy decidí contar algunas de las más memorables…
🌊 El abuelo y la piscina
Una fiesta en terraza con piscina, DJ primo de la agasajada, todos familiares. El abuelo, emocionado por el lugar, empieza a grabar el set sin quitar los ojos del celular… hasta que splash, directo a la piscina. Frío, 10 grados. Por suerte cayó en la parte baja. Rápidamente lo socorrimos y el personal del hotel se encargó de que, en solo 30 minutos, tenga su ropa lavada, seca y planchada (¡punto para el hotel!). Mientras tanto, nosotros hicimos operativo rescate para el celular, que seguía prendido en el fondo (¡punto para la marca!). La fiesta siguió como si nada.
🎤 Mi vuelo escénico
En una colación con un grupo famoso, que pedía escenario de 1,5 m de alto y que nadie suba... bueno, no pasó. Subieron en manada. Mientras intentábamos despejarlos, uno con tragos de más se apoya en mí y ¡me empuja del escenario a la pista! Nadie lo notó. Seguí como si nada, incluso al día siguiente trabajé en otro evento. Pero el lunes: dolor al respirar. Resultado: dos costillas fisuradas y semanas de faja. El chico que me empujó, ni enterado. Seguía bailando feliz 😂.
🏠 El tope asesino
Un salón que antes era casa familiar. El ingreso principal cruzaba por el estacionamiento, que tenía un tope para evitar que los autos se pasen. Ese tope fue nuestra pesadilla (por suerte ya lo quitaron). Una compañera rodó por la bajada, rompió el pantalón, la rodilla y terminó con paspaduras. Invitados arrodillados por todos lados. Incluso paradas encima del tope no evitábamos los tropiezos. Lo gracioso: algunos se reían tanto que era más difícil levantarlos por las carcajadas que por el golpe.
🍽️ La avalancha de vajilla
Reunión de colación en casa de una delegada. Llevo copas, platos, mantel. Al salir, una mamá tropieza en la pendiente del garaje y cae encima mío. Termino con la caja de vajilla bajo mi cuerpo, todo roto, y ella encima. Por suerte sin heridas, pero no podíamos parar de reír. Obviamente, hubo que reponer las copas y platos rotos. Qué le vamos a hacer 😅.
🚽 Baño químico, oscuridad y karma
Una boda divina de tarde en una casa. Baños químicos fuera, porque no pasaban por el portón. Corte de luz. Salgo a revisar por qué no arranca el generador... y ¡zas! meto el pie en un registro sin tapa y caigo contra el baño químico. El zapato se quedó trabado, y no podía levantarme. En eso, se abre la puerta del baño, sale alguien con el pantalón a medio subir y me extiende la mano para ayudarme. No sabía qué hacer: ¿la acepto o mantengo la dignidad? La acepté (me parecía descortés no hacerlo 😅). Me corté la pierna y cuando llegan mis compañeros (que vieron TODO desde la esquina), les dije con cara de pocos amigos: “¿recién ahora vienen?”. El generador nunca arrancó, pero la luz volvió a los 20 minutos y la fiesta siguió de maravillas! Bailaron muchas horas más.
Así como nosotros estoy segura que ustedes tienen también historias de CAIDAS MEMORABLES!
Hola!! Estoy de vuelta, después de 10 años, decidí volver a contar nuestras historias, las escribiré una o dos veces por semana! Espero me sigan y comenten al pie de cada una si se sienten identificados o que historias tuvieron uds., que merecen ser contadas. Recuerden no mencionar el nombre de los clientes.
Tengan en cuenta que pasaron 10 AÑOS!! por lo tanto no soy la misma que escribió los 5 primeros temas, ahora estoy mas curtida y con las uñas mas filosas.........
NO, MENTIRA, cada día estoy con el alma y el corazón mas hinchado porque cada evento es un desborde de cariño, agradecimientos, y clientes que se vuelven familia!
No me arrepiento ni un solo minuto de haber tomado este camino!
Gracias a quienes me leen, a quienes me leerán, a quienes están descubriéndome recién ahora.
Este espacio sigue siendo mi rincón para sentir, para narrar, para conectar, con tantas cosas que vivimos los eventistas. Con más amor, con más ganas de contar lo que me vibra, lo que me toca, lo que me mueve.
Empezamos otra vez… desde otro lugar.
En el mundo de los eventos, cada historia deja una
enseñanza… y hoy quiero contarte la historia de la “novia durmiente”.
Todo estaban por iniciar el momento del baile: la decoración
estuvo tal cual ella quería, impecable: abro paréntesis 1. acá (pero durante
todo el proceso no disfruto, vive en otra ciudad por lo que le generaba
bastante ansiedad no poder tocar y ver de cerca lo que armábamos con la
decoradora), abro paréntesis 2 acá (la novia fue una de mis polluelas, al
iniciar en el mundo de los eventos conmigo trabajaban muchos estudiantes de química
industrial, de alimentos, etc, etc. Y ella conociendo todo el proceso, creo que
fue igual la novia más sufrida que tuvimos), los invitados estaban felices…
pero la novia no aparecía en pista. ¿El motivo? Tomó un poquito de más desde la
previa, por lo que ya no aguantó el
ritmo de su gran noche. Terminó dormida en un sillón, con su vestido blanco,
mientras todos bailaban sin su protagonista. ¡Por supuesto que después de unas
horas la despertamos para que siga disfrutando y se repuso super bien! Ella sabe
cuanto le queremos, pero no podíamos creer que justo a una coordinadora de
bodas le suceda eso
Desde entonces, no dejamos este detalle al azar. Aprendimos
que tener un mozo exclusivo para los novios es fundamental. Ese mozo no solo
les alcanza bebidas, también los hidrata, les acerca bocaditos a tiempo, les
recuerda que hay que comer, y los cuida sin invadir. Así, se aseguran de
disfrutar la fiesta completa, sin pausas, sin bajones... ¡sin siestas!
Las Mosqueteras y yo no deseamos que la fiesta termine antes
de lo previsto. Deseamos que termine cuando tenga que terminar… aunque nos
pasemos horas extras. Eso significa que la están pasando increíble, que se
"portan bien todos" y que el evento fue un verdadero éxito.
Porque para nosotros, no hay mejor final que una pista
llena, una novia feliz (y despierta) y un recuerdo eterno.