La novia durmiente
En el mundo de los eventos, cada historia deja una
enseñanza… y hoy quiero contarte la historia de la “novia durmiente”.
Todo estaban por iniciar el momento del baile: la decoración
estuvo tal cual ella quería, impecable: abro paréntesis 1. acá (pero durante
todo el proceso no disfruto, vive en otra ciudad por lo que le generaba
bastante ansiedad no poder tocar y ver de cerca lo que armábamos con la
decoradora), abro paréntesis 2 acá (la novia fue una de mis polluelas, al
iniciar en el mundo de los eventos conmigo trabajaban muchos estudiantes de química
industrial, de alimentos, etc, etc. Y ella conociendo todo el proceso, creo que
fue igual la novia más sufrida que tuvimos), los invitados estaban felices…
pero la novia no aparecía en pista. ¿El motivo? Tomó un poquito de más desde la
previa, por lo que ya no aguantó el
ritmo de su gran noche. Terminó dormida en un sillón, con su vestido blanco,
mientras todos bailaban sin su protagonista. ¡Por supuesto que después de unas
horas la despertamos para que siga disfrutando y se repuso super bien! Ella sabe
cuanto le queremos, pero no podíamos creer que justo a una coordinadora de
bodas le suceda eso
Desde entonces, no dejamos este detalle al azar. Aprendimos
que tener un mozo exclusivo para los novios es fundamental. Ese mozo no solo
les alcanza bebidas, también los hidrata, les acerca bocaditos a tiempo, les
recuerda que hay que comer, y los cuida sin invadir. Así, se aseguran de
disfrutar la fiesta completa, sin pausas, sin bajones... ¡sin siestas!
Las Mosqueteras y yo no deseamos que la fiesta termine antes
de lo previsto. Deseamos que termine cuando tenga que terminar… aunque nos
pasemos horas extras. Eso significa que la están pasando increíble, que se
"portan bien todos" y que el evento fue un verdadero éxito.
Porque para nosotros, no hay mejor final que una pista
llena, una novia feliz (y despierta) y un recuerdo eterno.


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