jueves, 7 de agosto de 2025

Una Novia, 2 estilos




Este no es el típico caso de una novia que decide cambiarse de un vestido largo y formal de ceremonia a uno más cómodo o práctico para la fiesta.

Este es el caso de una novia divina... a la que simplemente no le gustó su vestido.

Yo acostumbro a acompañar a mis novias a la última prueba del vestido, ya que hemos tenido varios casos donde faltaban los ganchitos, las cintas o —peor aún— nos enviaban ganchos grandes que no soportaban el peso del vestido, y terminábamos cosiendo como podíamos, sin estética, ya que no somos diseñadoras ni modistas.

Fuimos el jueves por la noche a la última prueba. La novia, en ningún momento, dio señales de disgusto; al contrario: todo el tiempo repetía lo hermosa que se sentía, cómo el vestido realzaba sus atributos y disimulaba esos defectos que no le agradaban.

Pero…

El viernes a la mañana me llama, entre lágrimas. Estaba en un verdadero ataque de llanto. Me dice que el vestido le parece horrible, que no le gusta nada, que no sabe cómo el día anterior no lo pudo decir... y que no hay tiempo de cambiar nada.

Intenté entender qué era lo que le molestaba o incomodaba del vestido. Pero no supo explicarlo. Solo repetía: “No es mi vestido. No me siento yo. Y estoy desesperada porque es el día más importante de mi vida.”

Le pregunté si estaría dispuesta a invertir en otro vestido. Me dijo que eso no era problema, el problema era encontrar el vestido correcto.

Sin perder tiempo, la cité en un shopping donde venden vestidos ya confeccionados. Las vendedoras, al ver la situación, se pusieron manos a la obra para encontrar algo que, si requería ajustes, pudiera estar listo a tiempo.

Elegimos cuatro vestidos que amó con solo verlos. Se los probó uno por uno… pero el segundo fue mágico💓.

Su llanto se transformó en una sonrisa de pura alegría. No hacía falta decir nada más. Ese era su vestido❣️. Y como si el universo lo hubiera planeado, no necesitaba ningún ajuste. Estaba hecho para ella.

Lo retiró esa misma tarde, impecable, planchado… y con una felicidad que le desbordaba el corazón.

Y qué decir del sábado... Estaba radiante👸. Con el zapato perfecto, el peinado soñado y un tocado que la hacía lucir preciosa. Se casó, bailó, y disfrutó como nunca.

No siempre es fácil decir cuando algo no nos gusta. Pero, por suerte, para eso existen las hadas madrinas… que con un poco de intuición y cariño, ayudan a dar ese toque de FINAL FELIZ! 👰🤵

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